Contactar con Marta Ocampo

Formación y entrenamiento sistemico

UN NUEVO DESAFIO EN LOS PROCESOS DE COACHING

En estos días oímos hablar con frecuencia de la palabra sistémico. Nos llega información referentelos métodos sistémicos de desarrollo personal y organizacional. Al oír hablar del pensamiento sistémico es probable que  pensemos que poco o nada  tiene que ver con nosotros, que nos resulta ajeno, extraño  y lo asociemos a un modelo academicista, teórico, exclusivo para especialistas.

El hecho es que estamos viviendo una realidad que nos resulta compleja, en constante cambio, con grandes dosis de incertidumbre y desafíos en todos los campos de nuestra vida, tenemos la necesidad de saber responder a las presiones y tomar decisiones acertadas, al mismo tiempo  sentimos que perdemos la conexión con una totalidad más amplia, que las explicaciones e interpretaciones de lo que nos pasa son insuficientes, que no siempre encontramos respuestas claras.

A menudo nos preguntamos:

  • ¿Por qué cuando creemos que estamos más cerca de conseguir nuestros objetivos más difíciles parecen?
  • ¿Por qué los problemas que resolvimos  vuelven aparecer?
  • ¿Por qué se me repiten los mismos acontecimientos y no logro salir de ellos?
  • ¿por qué cuando creemos tener controlada una situación, de repente esa situación cambia, y nos da la sensación de que perdemos todo el control que teníamos?
  • ¿por qué esforzándome y actuando sobre las causas  conocidas no logro lo que deseo?

Nos hacemos estas y muchas otras preguntas cuando no logramos comprender a fondo una situación, y nos queda  la sensación de que algo se nos  escapa, que no tenemos toda la  información para controlar mejor los acontecimientos.

Ante un problema, buscamos causas en el pasado en forma de pensamiento lineal. Tratamos de comprender y resolver nuestros asuntos, buscando la causalidad, el por qué de las cosas, los autores,  más que el sentido de las cosas. Aplicamos la lógica, la solución obvia y esta no siempre es la más acertada, e incluso puede llevarnos a empeorar la  situación aun con las mejores intenciones.

 

Constatamos con frecuencia que el pensamiento habitual resulta insuficiente para comprender las situaciones complejas que vivimos.

 

Es aquí donde la palabra sistémico empieza a tener sentido,  al proporcionarnos claves para un cambio de paradigma en nuestra manera de pensar. Hemos desarrollado el pensamiento lineal, causa efecto, que nos ha permitido evolucionar  y construir el mundo que tenemos. Hoy necesitamos ver el mundo de nuevo o de nuevas maneras.

Necesitamos comprender más amplia y profundamente las situaciones, ser capaces  de vincular y conectar los hechos, integrar las cosas aparentemente opuestas para aumentar nuestras posibilidades de actuar de manera más efectiva.

Necesitamos desarrollar un pensamiento circular, inclusivo, que nos ayude a entender más ampliamente las situaciones personales y sociales que estamos viviendo, un pensamiento capaz de  buscar la unidad, el sentido  en los acontecimientos.

 

En estas circunstancias  buscamos, a través del coaching, soluciones  efectivas a nuestros asuntos personales y profesionales. Confiamos en los procesos de coaching como llave maestra para abrir nuevas vías de solución y lograr nuestros objetivos.

Ante este panorama se presenta un nuevo desafío  para los procesos de coaching:

Se plantean  exigencias nuevas. Las demandas y las expectativas que se presentan a los procesos de coaching son cada vez mayores y más complejas porque nuestra realidad también se ha vuelto más compleja.

 

¿Cómo responder a las demandas actuales y a las necesidades de nuestros coachees?

¿Hacia dónde deben evolucionar los procesos de coaching? ¿Cuál es la pieza que falta?

¿Cómo evitar caer en dinámicas que a veces dificultan, retrasan e incluso impiden el buen desarrollo de un  proceso de coaching?

¿Cómo trabajar mejor y ser más eficiente como coach?

 

Para dar respuesta a las necesidades actuales el modelo de coaching, incorpora la  perspectiva sistémica desarrollando el modelo de Coaching Sistémico.

 

En el Coaching Sistémico la esencia del coaching es la misma, acompañar al cliente a desarrollar su potencial para lograr sus objetivos. El Coaching Sistémico hace énfasis en acompañar al cliente a tomar perspectiva, a crear nuevas posibilidades de observación, nuevas posiciones para generar nuevas soluciones. El Coaching Sistémico complementa los procesos de coaching, aportando una visión más amplia de las interacciones de la persona con su sistema o contexto que influye en el logro de sus objetivos.

 

Con el pensamiento sistémico se puede ir más allá de los aspectos superficiales, para llegar a niveles más profundos que nos ayudan a identificar los patrones, los bucles que frenan la salida de situaciones y poder ser más creativos al resolver los problemas.

 

Desde la perspectiva sistémica se entiende que la mayoría de las veces el logro de un objetivo depende de las influencias del sistema al que pertenece el cliente. Este sistema puede ser familiar, laboral, social o el sistema personal de valores y creencias.

Esta formulación pone en entre dicho la atribución  de la persona en lograr sus objetivos solo desde  su esfuerzo individual, o solo desde su intención personal, o empeño, sin contar con las influencias del sistema. Somos seres interdependientes, vivimos en un mundo de sistemas con lazos y vínculos con otros miembros. Vivimos en un mundo en que todo está vinculado.

El Coaching Sistémico  interrelaciona la persona con su sistema, o sistemas, no ve el sistema solo como elemento que condiciona, lo ve también como elemento que potencia el aprendizaje de la persona, de los equipos.

 

La formación en Coaching Sistémico está diseñada para proporcionar a los coaches entrenamiento en el pensamiento sistémico, ayudarles a enfocarse al contexto y adquirir técnicas sistémicas potentes, creativas y útiles en las sesiones individuales y en el trabajo con los equipos.

La  formación en Coaching Sistémico desarrolla en el coach la capacidad de  ampliar la mirada  para entender las situaciones del cliente, estimula el desarrollo de capacidades de observación para llegar a convertirse en un coach sistémico efectivo, capaz de ayudar a los clientes a cambiar sus puntos de vista y encontrar nuevas posiciones y  nuevas posibilidades de acción.

 

A través de una metodología practica, de ejercicios experimentales, los participantes desarrollan más sensibilidad para reconocer la influencia del sistema en los procesos de coaching. Aprenden mediante la experiencia personal el uso del lenguaje de la imágenes, de las técnicas  y herramientas sistémicas.

La formación aporta guías y pautas de actuación  para aplicar de forma sencilla e intuitiva el pensamiento sistémico en el trabajo con los clientes.

 

Como resultado de la formación el coach aprende a generar más comprensión y confianza  en el sistema para encontrar juntos coach / coachee nuevas soluciones. Adquiere  por un lado nuevas técnicas y por otro lado aprende a  cambiar su propia perspectiva para trabajar desde su mejor posición  como coach.

Marta Ocampo.